El otro día, sin llegar más lejos, fui a casa de mi abuela y como siempre, mi abuela me saluda y le dice a mis primos pequeños, "el niño ya llego". Claramente esto puede ser algo normal y que levante celos en mis primos hacia mi, pero de eso no voy a hablar. El hecho es que cuando voy le hago los recados, limpio, arreglo cosas, etc... mientras mis primos hacen el vago.
Pero el otro día me mando ha hacer un recado curioso, me mando a comprar pero que solo comprase un chupete para los cuatro. Una vez lo subí, dice mi abuela, "ahí tenéis el chupete, si de verdad os queréis tanto como aparentáis se lo dejareis al que se lo merece". Pues mi abuela lo dejo encima de la mesa y yo y mis otros tres primos nos quedamos mirándolo. Uno de ellos se fue ya que ya tenia aborrecidos los chupetes de ese sabor y se fue a comer galletas. Yo, para no levantar peleas innecesarias, me aparte. Y los otros dos se quedaron mirando al chupete, pero uno de los dos fue más listo y lo cogió sin dar tiempo a reaccionar al otro.
Con esta historia quiero reflejar que no siempre el que más se curra algo es el que lo consigue, aun sabiendo que se lo merece.
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