A veces pienso que todo es un sueño, que todo es producto de mi imaginación. En ese instante suelo cerrar los ojos y apretarlo con todas mis fuerzas, tanto que incluso me llega a doler la cabeza. Los vuelvo a abrir y efectivamente, nada es un sueño, es la pura y cruda realidad.
Ojala pudiese cambiar mi realidad, ojala mi realidad fuese la del querer y poder, ojala mi realidad fuesen mis sueños...
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