jueves, 29 de marzo de 2012


Agradable noche de primavera. Cierro los ojos y dejo que mi imaginación fluya como nunca antes lo había hecho. En ese momento imagino el que hubiese sido sin ser, el que pasaría sin pasar. De repente, abro los ojos y me dirijo hacia la ventana, la abro y mira la noche estrellada, esta vez no me hace falta cerrar los ojos para imaginar ni para soñar. La ilusión que recorre mi mente provoca una sonrisa dulce, como si de un dulce te estuvieses comiendo. Entonces es en ese momento cuando decido echarme en el suelo, con la ventana abierta y una manta, a ver las estrellas mientras me dejo dormir lentamente.


1 comentario:

Anónimo dijo...

O_O I like it