Me levanto de la cama, pie derecho y pie izquierdo, siempre en ese orden. No soy supersticioso, pero como tengo colocada la cama no me deja hacer otra cosa. Me pongo las cholas. Me restriego los ojos. Abro la persiana y la ventana. Me abraza frescamente la brisa de la mañana. Busco el pantalón corto y la camisa perdida durante la noche, en esos sueños en que eres algo que nunca podrás llegar a ser, pero que mientras lo sueñas te sientes único. Me dirijo hacia la cocina me preparo mi leche con Cola Cao y azúcar.
Estaréis pensando que esta es mi rutina mañanera, que por cierto suele durar entre 15 minutos a 1 hora, dependiendo de la vagancia claramente, pero es una manera de que la gente lea algo que a simple vista no tiene nada oculto.
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