lunes, 9 de julio de 2012
Hasta después, dijo sin más dilación, se enfundo sus cascos y comenzó a caminar. Puso la música a tope, para no escuchar las voces de su cabeza, puso la música a tope para no oír a nadie que le saludara. Ni la música más alta podía hacer callar sus pensamientos, ¿será por que su conciencia no quiere dejar de decirle lo que ha hecho mal? En su cabeza no cabía otro pensamiento que el entremezclado de la música con su mal. Por más que caminaba no podía olvidar. De repente, suena su móvil, el tuenti, se lo había dejado abierto. Como no quería saber nada puso en móvil en modo avión y cerro el tuenti. Continuo caminando, hasta que le dio antojo de un perrito caliente. El sitio de los cítricos estaba cerrado y fue al quiosquito, y se lo compro allí. Comenzó a caminar mientras comía, parecía que ya no pensaba más, pero conforme el perrito iba disminuyendo sus pensamientos iban aumentando. De camino a su casa hizo un montón de rodeos, no quería verse con nadie, solo con su amiga Sole, presente en todos sus males.
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