ISLA Y
MUJER
Hacia
arriba tus días trepadores,
tus
prisas cenitales, tus montañas
escaladoras
de águilas y nubes.
Hacia
arriba tus cerros,
con
sus verdes espuelas, sus morenos
ijares,
sueltas en el viento rubio
las
bridas trinadoras de los pájaros.
Hacia
arriba tus valles atrevidos
como
si una gran mano los llevase
desde
la azul rodilla de las aguas
hasta
los altos muslos de tus nieves.
Romería
de piedra enamorada
desde
el mar a la cumbre. Esa es la isla,
que
recoge la falda de la espuma
para
ganar los áticos que vieron
brotar
del pecho virgen de la roca
el
silbo ardiente de un pezón de humo.
Desde
entonces tu sombra da la vuelta
alrededor
de cráteres lunares.
Pero
ahora que nos hemos encontrado,
isla,
madre, mujer, volcán, destino,
ven
a dormir tu soledad de siempre
-oh
amada de la noche y la distanciaen el tibio silencio de mis brazos.
(La rodilla en el agua)
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