Estar despierto desde las 5
de la mañana. Dar vueltas en la cama hasta las 7. Levantarte con cara de zombi
y tener un humor de perros. Que tus ojeras te sirvan para rascarte los tobillos
y que te miren mal por no entrar a una ****** de clase... No tiene precio.
Para todo lo demás, ¡UN
BUEN HELADO!
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