jueves, 13 de octubre de 2011

Nada de aprecio

En las zonas más desarrollas no se tiene aprecio a casi nada, por ejemplo, la acción de que levantes una palanca o gires un pomo o pogas las manos y te las detecte un sensor de movimiento puede hacer que salga agua, si estoy hablando de los grifos , algo tan simple y tan ignorado. Imaginate una vida sin grifos, tener que ir a un pozo, donde todo el mundo coge agua a coger la que te corresponde, y tenerla que cargar hasta tu casa todo los días.
Y puedo poner con pulsar un botón, mover una palanca, girar una ruedecilla, aplaudir o incluso silbar, puede provocar que de una pelota de cristal con alambres dentro salga luz. La idea de tener el poder de elegir entre la luz y la oscuridad en tu casa, es sencillamente algo impactante, pero como pasa con el grifo, que como es simple y hemos vivido con ello toda la vida no le prestamos atención. 
Sencillamente estos ejemplos son muy claros, podria poner más pero creo que ya queda claro, que el ser humano cuando se acostumbra a algo le deja de mostrar aprecio, incluso con las relaciones amorosas.

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