Es maravilloso, es sublime, es majestuoso, es legendario,... Millones de adjetivos se me ocurre para describir lo que veo por mi ventana, el mar. Algo tan sencillo y cambiante que lo hace realmente atractivo. Es algo que sencillamente no todos pueden ver, es más, habrá gente que todavía no haya visto el mar y por eso me siento un privilegiado. Al igual que me siento un privilegiado de poder ver la puesta de sol, como va cambiando el tono del cielo y el Sol se hunde en el horizonte, dejando la imagen maravillosa que es ver parte del Sol y su reflejo en el agua del mar.
Son estos pequeños placeres que hacen que la vida sea maravillosa.
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