Buscaba la inspiración en un mar de
desespero y de decepciones. Me di cuenta de este fallo y comencé a buscar la inspiración
por lugares más alegres para escribir entradas decentes. Comencé mi búsqueda en
la cocina, intentaba preparar platos que me gustan, pero todos tenían un fallo,
la falta de inspiración. Seguí buscando por las redes sociales (Tuenti y
Facebook), conocidos y amigos que suelen poner frases en sus estados, pero casi
todas suelen ser deprimentes. Y al final encontré dos soluciones.
La primera fue sencilla, ir a la playa. Ahora mismo, no hay ni
gente estúpida ni irritante, sino la gente con la que vas, con la que te llevas
bien, con la que puedes hacer paridas sin que te miren mal. Dos días de playa
me sirvieron para ponerme más moreno y para ordenar las ideas de mi cabeza.
La segunda fue de rebote por así decirlo. Después de un par de días
sin mirar ni mi blog ni los blogs de mis amigos, me dio por verlos haces 20
minutos más o menos. Simplemente, me inspiraron sus blogs. Fue como encontrarme
de casualidad con alguien que no te esperas.
Espero que esta inspiración dure un tiempillo, hasta el lunes más
o menos.
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